sábado, 22 de diciembre de 2012

"AÑO CERO, DÍA UNO"



“año cero, día uno”

Sonó el despertador como cada día, aun a oscuras extendí mi mano y lo apague, como cada puñetero día me levante y me puse las zapatillas, salí de la habitación y recorrí el pasillo hasta la cocina, puse la cafetera y la radio, me extraño que no sintonizase ningún canal, me tome el café, una ducha rápida y como todos los días salir apurado para el trabajo,
En el coche tampoco conseguía sintonizar ninguna emisora de radio, así que puse un compact.
Los sábados a primera hora casi no había tráfico, pero aun así llevaba diez minutos sin ver ni un solo vehículo circulando, tampoco ningún joven que regresase de fiesta, y aun menos algún madrugador que saliese a pasear al perro.
Mi preocupación iba en aumento, apague la radio, el silencio que existía solo interrumpido por el motor del vehículo comenzó a asustarme, decidí cambiar el recorrido y pasar por la zona de copas para echar una visual, los siguientes cinco minutos se me hicieron eternos, parados en el semáforo solo a una calle de los locales de copas, seguía sin ver a nadie, estaba a punto de estallar, abrió el semáforo y pise el acelerador a fondo, al entrar en la calle no vi a nadie, los locales estaban abiertos, pero no se veía movimiento, pare en medio de la calle, y comencé a recorrer los locales uno por uno, en algunos sonaba la música en otros era silencio, pero todos estaban vacíos. En mi desesperación comencé a recorrer la ciudad calle por calle, sin ver a nadie en ningún momento, ya no importaban los semáforos, ni las señales de stop. Pase horas y horas recorriendo la ciudad sin encontrarme una sola alma, ya no me quedaban lágrimas.
Estaba parado frente a un cartel luminoso, en el cual se podía leer 22 de Diciembre del 2012, 18:11 14º “BIENVENIDO AL FIN DEL MUNDO”

César Gorín
22 de diciembre de 2012

domingo, 18 de noviembre de 2012

"CRISIS"


“CRISIS”

La mañana era fría, y las luces de navidad ya estaban puestas, aunque aún faltaban un par de días para que las encendiesen. Las pocas gentes existentes caminaban con prisa, en dirección a esos trabajos que nadie quiere hacer, caras aun soñolientas, y narices rojas.
Esperaba paciente el bus, y a mi lado impaciente una chica no dejaba de mirar el reloj de pulsera, seguramente iba tarde para el trabajo, una mulatita brasileña, unos metros más allá hablaba en voz alta por teléfono con un posible cliente, a lo lejos se diferenciaba como se ganaba la vida.
Subí al bus tras dejarlas pasar, según iba acercándome al fondo, veía los rostros conocidos de cada mañana, cada vez había menos de esos rostros, que en los últimos cinco años me acompañaban en mi viaje matutino en el bus, se notaba que la crisis había pasado dañando a muchas familias del barrio.
Durante las siguientes ocho paradas fue subiendo y bajando gente, pero en todas las caras se veía la misma tristeza, me daba cuenta que la alegría que antes se veía, poco a poco había desaparecido de esos rostros.
La crisis había afectado mucho en aquella pequeña ciudad industrial, llevando la desesperación a muchas familias.las huelgas y las protestas tampoco habían solucionado nada, y los políticos, bueno los políticos eran especímenes aparte que realmente no vivían a pie de calle, y no tenían ni idea de los problemas de las personas.
Me baje en mi parada y recorrí las dos calles hasta el pequeño taller en donde trabajaba, según me iba acercando distinguí a mi dos compañeros en la puerta, estos al verme llegar me hicieron señas de que apurase, los mire asombrado, a estas horas ya deberían estar dentro.
Al aproximarme vi en la verja un cartel que simplemente ponía “Cerrado por cese de actividad”, mis compañeros hablaban precipitadamente, pero yo no escuchaba nada, solo se me acababa de caer el mundo encima.

César Gorín

sábado, 17 de noviembre de 2012

"AL COLE"


“AL COLE”

-¡No quiero ir!- Jeremías gritaba cogido de la mano de su madre camino del colegio, medio a rastras, medio a saltos, con la cara enrojecida de la rabia. Margarita ni se inmutaba y tiraba de él como si se tratase de una mula. Era la pelea de cada día.
Tras pasar la puerta del colegio y cuando ya Margarita había desaparecido, repentinamente Jeremías dejo de llorar, recogió la cartera que segundos antes había tirado al suelo y avanzo por el pasillo como si nunca hubiese sucedido nada.

Margarita tras avanzar unos metros por el patio del colegio, saco un pañuelo del bolso, y se seco los dos lagrimones que le estaban rodando por las mejillas, cada mañana era la misma escena, pero ella sabía que tenía que mantenerse fuerte ante los ojos de Jeremías, en el momento en el que la viese flaquear un poco, estaría perdida y en vez de durar un par de semanas las escenas, durarían meses.

César Gorín

domingo, 11 de noviembre de 2012

¡RESPIRABA!


¡RESPIRABA!

¡Respiraba!, si respiraba y estaba vivo, intente levantarme del suelo, pero me dolía todo el cuerpo, el hombro, las costillas, las piernas, era un dolor generalizado y agudo. Poco a poco me levante, estaba mareado, todo daba vueltas a mi alrededor, sangraba por una rodilla y estaba lleno de arañazos, mire un par de metros más arriba, allí estaba la bicicleta bastante destrozada, con gran esfuerzo subí los metros que me separaban de la carretera entre pinos, tenia suerte de no haberme roto la cabeza contra uno de ellos, el casco había hecho bien su trabajo, protegiéndome y salvándome.
En la subida rebusque en la pequeña bolsa que llevaba en el cuadro, saque el móvil puse en funcionamiento el gps y llame a emergencias explicándoles donde estaba y lo que había sucedido.
Mientras esperaba los servicios médicos, mi mente no dejaba de pensar en el cabrón que al adelantarme no se había separado y me había cruzado el coche delante haciendo que me cayese por el terraplén, deseaba que se estrellase con su puñetero coche y se matase.
A mi salida del hospital horas más tarde, tenía la clavícula y varias costillas rotas, magulladuras y cardenales por todo el cuerpo, estaba lleno de calmantes para el dolor, pero respiraba, y daba gracias de poder contarlo.

César Gorín

domingo, 4 de noviembre de 2012

"TSUNAMI"


“TSUNAMI”

Jerónimo se sirvió una última copa de vino mientras finalizaba de leer el capítulo de la nueva novela que le había traído Jonás. Isabel estaba en cama con el ordenador, como siempre metida en el facebook con sus amigos. Cerró el manuscrito tras hacer unas anotaciones en el margen. Se levanto con la copa en la mano en dirección a la terraza. Jonas esta vez le había traído algo realmente bueno, quizás pudiese vender doscientos mil ejemplares, y algún premio seguro que le caía, movería sus influencias.
Saboreo un pequeño sorbo del Ribera del Duero mientras contemplaba el mar desde la terraza, cuando todo el suelo comenzó a temblar, cada vez más intenso, Isabel bajo las escaleras corriendo.
-¡Un terremoto! ¡Jerónimo por Dios, muévete!
Jerónimo estaba absorto contemplando la inmensidad que se estaba levantando delante de él, parecía un muro de agua de más de tres metros, que estaba cogiendo velocidad en su dirección, quizás estaba a poco más de una milla de distancia, pero tardaría pocos segundos en devorarse todas las casas de la playa que se encontrase a su paso.
Jerónimo soltó su copa y como si el afán de supervivencia le llamase, se soltó el cinturón y lo ato a la columna de acero que tenia a escasos dos metros, sabía que su única posibilidad era que la columna aguantase la primera embestida que era la más fuerte. Pensaba esto mientras el agua del mar se le echaba literalmente encima, aun pudo observar como Isabel corría por el jardín en dirección al refugio subterráneo que tenían en el otro extremo, pero él sabía que ella no llegaría.
Cuando consiguió recuperar el conocimiento se encontraba atado al poste de acero, y aunque tenía la casa totalmente destrozada, aun no podía explicarse como había sobrevivido al Tsunami que había vivido hacia breves minutos.

Ya habían pasado dos meses desde el trágico suceso. La casa seguía destrozada y de Isabel no se había vuelto a saber nada más. Jerónimo estaba contemplando por enésima vez la ruina en la que había quedado su casa. El agente de seguros estaba haciendo una nueva valoración de los daños, pero a Jerónimo eso era lo que menos le importaba, solo pensaba en la pérdida del manuscrito de Jonás, y como el pobre se había olvidado de hacer una copia de seguridad.
Jerónimo encendió un cigarro, y cuando el perito se fue, jerónimo se subió a un flamante deportivo rojo, y desapareció sin volver a dejar rastro.

Cesar Gorín
4 de noviembre del 2012.

jueves, 1 de noviembre de 2012

"SOIS MÍOS"


“sois míos”

Habíamos decidido atravesar por la casa abandonada al final del pueblo, queríamos llegar rápido a la avenida principal, y comenzar a recorrer las casas pidiendo dulces, Luis iba disfrazado de fantasma, Antonio de muerto viviente y yo de muerte, la verdad es que éramos un trió bastante esperpéntico, el viejo caserío con sus ventanas desvencijadas y sus cristales rotos, parecía bastante imponente, y los 100 metros de jardín y maleza varia que teníamos que atravesar a plena luz de la luna parecían una tarea fácil. Cuando aproximadamente ya llevábamos la mitad del camino, una nube tapo la luna, y la oscuridad nos envolvió.
-¿qué es eso?-señalaba Luis una de las ventanas, mirábamos todos pero no se veía nada
-¿Lo qué? –Luis tenía la cara desencajada.
-He visto una luz en la ventana del primer piso.-yo estaba totalmente asustado y apostaba algo a que a Antonio le pasaba lo mismo.
-Pues yo no he visto nada, ¿y tu Antonio?- al darme la vuelta descubrí que Antonio estaba llorando, detrás de él había una gran sombra, algo sin definición, y se veía como si algo muy oscuro estuviese saliéndole del pecho, Luis y yo estábamos totalmente acojonados mirando aquel espectáculo monstruoso, los ojos de Antonio se le estaban saliendo de las orbitas, y su rostro se estaba desfigurando por el dolor. Como por arte de magia la sombra desapareció al tiempo que Antonio caía al suelo como un fardo.
Antonio estaba inconsciente en el suelo, pero aun respiraba, lo recogimos entre Luis y yo como pudimos, y comenzamos el resto del camino hasta el enrejado de la avenida, cuando estábamos intentando abrir la verja, note un enorme frio atravesándome la espalda, podía ver frente a mí a Luis sujetando a Antonio, un dolor en el pecho comenzó a ser enorme, quise pedirle ayuda a Luis, pero de mi garganta no salía nada, notaba como mis energías desaparecían y como mis ojos se cerraban.
Cuando desperté estaba postrado en una cama del hospital, rodeado de cables y maquinas, en la habitación había dos camas más donde estaban Luis y Antonio.
Y allí estaba, en el fondo de la habitación, apoyada en la pared, no podía verle los ojos, pero si notaba su mirada, y su sonrisa maquiavélica, y en mi cabeza resonó una sola frase, “sois míos” y comencé a gritar.
César Gorín
1 de Noviembre del 2012

jueves, 25 de octubre de 2012

“EL TRAGO”


“EL TRAGO”

Quería llegar temprano aquella mañana, sería el tercer día consecutivo que lo hacía, mi trabajo estaba en juego, y mi familia también, parecían haberse puesto todos de acuerdo en ponerme un límite. Estaba en la parada del bus, me temblaban las manos, y tenía la mirada fija en el bar de enfrente, que como todos los días abría a las 6:00 en punto, no dejaba de pensar en un trago, pero sabía que no podía. El bus aun tardaría casi diez minutos, así que cruce la calle en dirección al bar, y me quede parado frente a la entrada, mi cabeza no paraba, dudaba en todo, pensaba “un trago rápido no me hará daño” y al mismo tiempo me decía “si bebes un trago ya no podrás parar y lo perderás todo” entre, el dueño del pequeño bar me miro con cara sonriente, una copa en la mano y la botella de coñac en la otra.
-Buenos días Luis, ¿un copa?
Mi mirada debía delatarme, asentí con la cabeza, saque el euro con cincuenta y lo puse encima de la barra mientras Antonio me servía la copa, me quede mirándolo, lo toque, le di una vuelta, y seguía pensando, mis manos ya no temblaban, pero mi sed de alcohol me ahogaba, tenía en la boca la sensación de tenerla totalmente seca, estaba sudando a pesar de las bajas temperaturas existentes, y seguía dudando. En ese momento escuche el bus parar al otro lado de la calle, tenía unos segundos antes de que se fuese sin mí, mire la copa y me fui corriendo al bus.
Mientras me sentaba en el bus, no dejaba de pensar en el trago que acababa de dejar en la barra del bar, había podido aguantarme un rato mas, ahora quedaba el resto de mi vida peleando por no beber.

César Gorín

sábado, 20 de octubre de 2012

“IN THE MOOD”


“IN THE MOOD”

Estaba con mis recién estrenados galones de teniente, bailando en un permiso de fin de semana, sabíamos que pronto estaríamos en plena lucha con los Alemanes en algún lugar de Francia, la orquesta tocaba “In the Mood” de Glenn Miller, y la chica que me abrazaba tenía unos hermosos ojos color miel, así que esa noche tenía pensado divertirme con ella y probar mi suerte en el amor, cuando comenzaron a sonar las sirenas, todos comenzaron a dirigirse apresuradamente a la salida, corrían por la calle en dirección a los refugios anti bombardeos, cuando la explosión sonó al lado. Me vi de repente levantándome del suelo sin saber muy bien lo que había sucedido, deambulaba entre cuerpos tirados en la calle, y escombros de los edificios, y allí estaba ella, tirada en el suelo, con sus hermosos ojos color miel abiertos de par en par, me agache a mirar su estado, pero ya nada se podía hacer, solo cerrarle sus hermosos ojos y continuar.

Cesar Gorín

sábado, 13 de octubre de 2012

“EN LA BÚSQUEDA”


“EN LA BÚSQUEDA”

-Caminaba por aquel sendero en la búsqueda de lo incierto, la mentira mil veces contada y casi hecha realidad, buscaba una explicación lógica, pero aun no la había hallado, pero sabía que debía estar por algún lugar, estaba anocheciendo, la temperatura comenzaba a bajar vertiginosamente, y los sonidos de los animales nocturnos comenzaban a expandirse con rapidez, mientras los de los animales diurnos comenzaban a ser solo murmullos, no las tenía todas conmigo, porque lo desconocido siempre da miedo, al fin y al cabo los cementerios están llenos de valientes, ya casi no podía ver más allá de dos metros de distancia, cuando a lo lejos entre ramas y arbustos divise una luz, comencé a avanzar hacia ella, había en ella algo que no me gustaba, así que decidí esconderme detrás de unos matorrales desde donde divisaba el sendero a la perfección.
Juan tiro la colilla de su cigarro a la hoguera, mientras Pedro lo miraba absorto.
-Dime, ¿qué paso?
Juan cogió la botella de orujo y le pego un lingotazo.
-Según se iba acercando la luz, comencé a ver una serie de sombras detrás de ella, pero no podía decir lo que eran, hasta que llegaron a mi altura, el primero llevaba un quinqué, el que le seguía una cruz, el siguiente un cubo con algo dentro, y los que les seguían iban como monjes, de repente se pararon a mi altura.
Juan pego otro lingotazo a la botella, y Pedro ya desesperado le empujo el hombro
-Pero ¿qué paso?
-Que de repente el que iba delante se giro hacia mí, y me dijo “Juan sal, hoy sabíamos que vendrías, y nosotros hemos venido a por ti, a que te unas a nosotros, te esperábamos hace tiempo” entonces se saco la capucha y era Enrique de Fornelos, que debe de llevar muerto como diez años.
Juan le metió otro trago a la botella, Pedro estaba pálido, Juan se levanto y entonces Pedro pudo verlo bien a la luz de la vela que tenia justo a su derecha, sus ojos estaban vidriosos, sin color, su piel amarillenta, y su cara llena de arrugas, se asusto, nunca había visto así a su hermano.
-Ahora soy uno de ellos Pedro, ahora soy uno de ellos, y vendrán a por mí en breve, así que no salgas esta noche.
En ese momento unos golpes sonaron en la puerta al tiempo que se escuchaba “Juan es la hora te estamos esperando” y Juan se dirigió hacia la puerta al encuentro de lo que había buscado.

César Gorín
13 de Octubre del 2012

“UNA HISTORIA COTIDIANA”


“UNA HISTORIA COTIDIANA”

Después de recorrer el acantilado hasta su extremo más occidental, Helen se quedo mirando al mar un buen rato, mientras pensaba en su vida. Había estado cientos de veces en aquel mismo lugar a lo largo de sus 45 años, sintiendo el mar golpear 300 metros más abajo, contemplando la fuerza con la que la mar erosionaba un poco más las rocas cada día,
Sintiendo la constante lucha entre agua y tierra. Así era su vida diaria, una constante lucha contra los elementos que la rodeaban y erosionaban poco a poco, un ex marido Alcohólico, un par de hijos que seguían los pasos de su padre, y su trabajo en la pequeña fábrica del pueblo, la soledad, y la tristeza, solo rota por las visitas ocasionales que le hacia Lester, el agente de seguros con el que mantenía en los dos últimos años una relación, pero que después de un polvo rápido, ponía pies en polvorosa para correr junto a su mujer, y ella volvía a quedarse sola.
Regreso a su casa a una escasa milla de los acantilados, la casa que siempre había sido de sus padres y a la que volvió tras su separación, a los que cuido hasta su muerte, de eso ya hacía más de seis años, y donde crio a sus hijos hasta Roy se fue a vivir con su novia, y tuvo que echar a Peter, que le pego un puñetazo un viernes por la noche, tras llegar bebido como cada dos por tres. Ya había aguantado las palizas de su ex marido y no estaba dispuesta a aguantar las de su hijo.
Luck su fiel compañero, correteaba delante de Helen, olisqueando aquí y allá y meneando el rabo, ese viejo Setter que había sido de su padre, era el único que le daba cariño incondicionalmente, el que cada mañana la acompañaba al trabajo, y a la salida estaba esperándola a la puerta, que cada domingo por la mañana la acompañaba a la iglesia, la esperaba sentado a la puerta y hacían el recorrido hasta el cementerio donde dejaba algunas flores en las tumbas de sus padres, y continuaban de regreso hasta casa. Su padre le había puesto ese nombre en honor a Luck Skywalker, pues en sus últimos años se había hecho un autentico fan de “la guerra de las galaxias”.
Tras el paseo, mientras hacia la cena, Luck se acostaba en la puerta de la cocina, observando cada uno de sus movimientos, y solo se levantaba cada vez que a Helen le caía algo, para ver si era un trozo de comida, mientras Helen cenaba, simplemente se acostaba debajo de la mesa con la cabeza apoyada en los pies de Helen, esperando paciente a que Helen acabase y le dejase las sobras para él.
Una mañana cuando Helen se levanto, le extraño que Luck no viniese inmediatamente a darle los buenos días, al entrar en la cocina lo vio postrado bajo la mesa, pronto se dio cuenta de que estaba muerto, sus lágrimas comenzaron a rodar, descolgó el teléfono para informar de que estaba indispuesta y que no iba a trabajar ese día.
Desde ese día cuando salía de la fábrica, miraba hacia donde Luck la esperaba paciente mente cada día, aunque sabía perfectamente que no había nada allí.

César Gorín
13 de Octubre del 2012

domingo, 7 de octubre de 2012

“¿A QUE HUELEN LAS ALMAS?”

“¿A QUE HUELEN LAS ALMAS?”

-Mama, ¿a que huelen las almas?-Rosa miro sorprendida a su hija, mientras paseaban por el parque, contemplando las primeras hojas caídas por el otoño.
-¿Porque me preguntas eso Ana?
-Porque me gustaría saber a que huelen las almas mama.
Rosa continuo avanzando en dirección a la fuente grande, con Ana agarrada de su mano.
-Depende cariño, huelen a muy diversas cosas, las hay que huelen a rosas, otras o incienso, otras a perfumes, y las que son malas huelen a caca, tienen olores desagradables, depende de cómo fuese la persona en vida.
Ana estaba seria y pensativa, cogida de la mano de su madre, caminaron un largo rato en silencio cruzando el parque en dirección a casa.
-Mama, ¿a que huele el alma de papa?-Rosa se sobresalto, ya hacía seis años que su marido había muerto en aquel trágico accidente aéreo, pero seguía echándolo de menos, aun Ana era un bebe, cuando ella estaba sentada a la hora de la comida y las noticia de un extraño accidente aéreo abrió el noticiero, un escalofrió le recorrió el cuerpo y el perfume de Juan la envolvió al instante, noto como algo la rozaba, cuando en casa solo estaba ella con la niña durmiendo en la cuna, y supo con certeza que ese era el vuelo de Juan.
-Mama, ¿a que huele el alma de papa?- volvió a centrarse en su Ana, sonrió.
-Supongo que a algo bueno cariño, o quizás a su perfume, no lo sé con certeza.
Ana corrió al baño de casa, se subió a la tapa del baño, y rebusco entre las estanterías, bajo con un frasco de perfume para hombre, lo destapo lo olio.
-Mama, por la noche mi habitación olía a esta colonia.
Rosa cogió el frasco, no recordaba haberse quedado con el después de hacer la limpieza de todas las cosas de Juan, pero aquel era el perfume que usaba Juan cada día.
Dos lágrimas comenzaron a rodarle por las mejillas, y al tiempo que se abrazaba a Ana, sus recuerdos de noches en las que de repente escuchaba la música del carrusel de la cuna de Ana, y ella estaba despierta sonriendo, mientras su habitación olía a aquel perfume se agolpaban en su cabeza.

César Gorín
7 de Octubre del 2012

domingo, 5 de agosto de 2012

“UNA NOCHE APASIONADA”


“UNA NOCHE APASIONADA”

Recorría aquella noche el pequeño pueblo pesquero, de local en local con mi amiga Isabel, cervezas, cubatas, en una espiral totalmente explosiva, acabamos bailando en mitad de la pista de la pequeña discoteca del pueblo, yo la verdad es que trastabillaba, pero dada la situación era normal, me había escapado de Luis después de la discusión matutina,  ni quería aguantarle sus sandeces, ni tenía ganas, así que me recorrí los 55 kilómetros hasta el pueblo de Isabel, a mis casi cuarenta necesitaba algo más en la vida, así que el alcohol fluía y yo me dejaba llevar entre risas.
Estaban sonando los Duran Duran, y yo cubata en mano movía las caderas en vaivén, cuando una mano me toco en el hombro y al girarme solo vi un adolescente barbilampiño, vi aquellos ojos verdes mirándome con un brillo intenso que me profundizaban hasta el alma, y que no se apartaban de los míos ni para respirar.
-Seño, ¿se acuerda de mí? Soy Carlos Rodríguez
Aquellos ojos no dejaban de mirarme introduciéndose en mi alma, y sin saber como había sucedido aquel ex alumno que tres años antes me miraba con ojos de cordero degollado mientras daba la clase de inglés, rato después estaba introduciéndome la lengua hasta la campanilla, y cuando me di cuenta estaba apoyada contra el dique de abrigo con unas poderosas manos en el trasero y una tiesura apretándome las ingles, hacía tiempo que no sentía una dureza así en mi entrepierna, y entre el efecto de las copas, el deseo contenido en aquel joven cuerpo, me deje llevar al tiempo que mis manos bajaban sacando de entre sus pantalones aquella ferocidad que estaba quemándome, y mientras entraba en mi cerré los ojos para disfrutar sin acordarme para nada de que no llevaba condón.
De camino de regreso al hogar, solo esperaba que Luis estuviese dormido, y yo poder simplemente acostarme, ya me arrepentiría al día siguiente de mis actos.

César Gorín
5 de Agosto del 2012

miércoles, 1 de agosto de 2012

“LA FUGA”


“LA FUGA”

Sara viajaba sentada al lado de su marido, distanciándose de su amor, miraba por el espejo retrovisor, esperando ver aparecer su coche detrás, sabía que ya no regresaría a aquella ciudad, que no le volvería a ver, su marido solo hablaba de su nuevo despacho y su nuevo puesto en la empresa, pero ella asentía por costumbre, pararon a tomar un café, miro el reloj, eran las 8:00, y el autobús que se dirija hacia su pasado estaba parado en el parada al otro lado de la calle, miro su monedero y no se lo pensó mas, comenzó a correr hacia el bus dejando a Ignacio con el café en la mano, se subió casi cuando el conductor cerraba las puertas, y sonreía mientras veía a Ignacio vociferar y gesticular al otro lado de la calle, y por primera vez se sintió libre y feliz.

César Gorín
31 de Julio del 2012

“¿PERROFLAUTA?”


“¿PERROFLAUTA?”

Viaja en una destartalada camioneta, recorriendo las carreteras inhóspitas, de pueblo en pueblo, solo con una flauta, intentando encantar a todas sus gentes por unas monedas, viviendo en libertad, sin un rumbo fijo, sin un destino mayor que encontrar ese loco amor que me hiciese parar en mi carrera, y poder mirar el sol ponerse sobre el mar abrazado a él.

César Gorín
27 de Julio del 2012

“EN LA PLAYA”


“EN LA PLAYA”

Caminaba por la playa, mojándome los pies al lado de los ojos azules más hermosos que había visto jamás, desee que la tarde no se acabase nunca, su piel blanquecina, sus huellas en la arena, pero el sol se puso, ella se metió en el mar y tal como sirena que era desapareció no sin antes dejarme el sabor de sus labios en los míos.

César Gorín
27 de Julio del 2012

“BUSCANDO OVNIS”


“BUSCANDO OVNIS”

Apenas quedaban unos minutos para media noche, y las nubes habían decidido aparecer, echando al traste el visionado del manto de estrellas, para ser verano el viento que se había levantado era gélido, y allí me encontraba yo, sentado como un idiota en medio de aquel bosque, intentando descubrir ovnis en el cielo, el silencio era sepulcral, lo cual era muy raro para estar en un bosque, así que viendo que nada iba a suceder, decidí acostarme en el saco y dormirme mirando al cielo.
Por la mañana al levantarme y recoger el saco la cabeza me estallaba, no tenia nada a mano pero en el pueblo que estaba a 3 kilómetros había una farmacia, allí me compraría unas aspirinas, baje por el sendero y al llegar a la carretera todo me resultaba desconocido, no recordaba la carretera tan ancha, me paso al lado un auto, pero nunca había visto uno así, según fui adentrándome en el pueblo, no reconocía ningún modelo de los coches aparcados, y la gente me miraba de forma extraña, al acercarme hacia la farmacia pase por delante del quiosco de prensa, y me quede sorprendido al ver la portada de los diarios, hablaban de crisis, pero cuando mire la fecha era el 24 de Julio del 2012, y eso era totalmente imposible, porque ayer era 25 de Julio de 1982

César Gorín
25 de Julio del 2012

“VOLVERA”


“VOLVERA”

la besaba sin saciarme, mientras mis brazos circundaban su contorno y mis manos apretaban su culo, sus labios no se apartaban de los míos y mi entrepierna parecía estallar dentro de los pantalones piratas, apoyados en su coche, como si el mundo dejase de existir, pero el tiempo se acababa, y yo aunque quería mas sabía que eso era lo único que podría obtener ese día, y también que si hubiese obtenido más me perdería ese ser para siempre, así que con pena en mi alma deje que se fuese, esperando que la próxima vez decidiese a quedarse para siempre.

César Gorín
24 de Julio del 2012

“GANAS DE BAILAR”


“GANAS DE BAILAR”

Entraba en aquella discoteca, la música me hacia levantar alas y la pista de baile me estaba esperando, las ganas de bailar, de quemar energías y soltar adrenalina me quemaban los pies, me pedí una copa, busque un buen sitio y me puse a bailar con ganas, cuando a mitad del tema se fue la luz, y allí nos quedamos todos a oscuras, sin música y con las ganas de bailar.

César Gorín
24 de Julio del 2012

“LA CHICA DESAPARECIDA”


“LA CHICA DESAPARECIDA”

Me desperté por la mañana, y ella había desaparecido como por arte de magia, no dejo ni una nota, ni su número teléfono, ni como volver a localizarla, solo su perfume en mis sabanas, fui varias veces al local donde la había encontrado, pero aunque pregunte, nadie parecía recordarla, si recordaban haberme visto con alguien aquella noche, pero no sabían ni como era, me pase la semana pensando en ella, no pudiendo quitar su olor de mi.
El fin de semana mi abuela se empeño en que la llevase a casa de una amiga, la cual se alegro mucho de verme, y me recordó que solía jugar con su nieta en el jardín cuando era pequeño, comenzó a enseñarme fotos y mas fotos y de repente allí estaba ella, si era ella, su nieta era la chica que llevaba una semana buscando, cuando le pregunte por ella, me dijo que hacía un año que había muerto en un accidente de tráfico, por lo que supe después, mi cara se volvió como la cera y perdí la visión, desvaneciéndome.

César Gorín
23 de Julio del 2012

“REGRESO DE VACACIONES”


“REGRESO DE VACACIONES”

Era el primer día de trabajo después de sus vacaciones, y Carmen estaba contenta de volver después de un mes con su marido y los niños en la auto-caravana recorriendo Austria, el sur de Alemania, y Francia, casi un mes incomunicada, casi un mes sin saber nada de Juan, estaba deseando verlo, besarle, y después de trabajo hacer el amor con él, como casi todos los días del último año, era feliz de volver, entro a la oficina toda sonriente y miro directa a donde Juan debería estar sentado, pero su mesa estaba completamente vacía, las caras en la oficina eran muy serias, Isabel que estaba enterada de todo salio disparada de su mesa, se le acerco, la abrazo fuertemente, y le dijo al oído;
-tratamos de localizarte, te llamamos a todos lados para avisarte, pero fue imposible, Juan se murió la semana pasada de un infarto súbito , no pudieron hacer nada.
Carmen simplemente se desmayo.

César Gorín
23 de Julio del 2012

domingo, 22 de julio de 2012

“PASEO DE PERROS”


“PASEO DE PERROS”

Lala llevaba varios días bajando a las 8:30 al parque a su pequeña Sheyla, su Bichón Maltés, sabía que Luis bajaba a esa hora a Peter, su viejo Carlino, que mas que andar casi se arrastraba, Luis siempre bajaba con unos vaqueros que le remarcaban el trasero y camisas lisas pero de colores llamativos, sus sienes algo plateadas, su hablar pausado, y la mirada intensa desde el fondo de unos ojos verdes, excitaban tumultuosamente a Lala, que deseaba perderse entre sus brazos, y soñaba cada noche con probar aquellos labios y agarrar bien fuerte aquel trasero, pero no se atrevía a manifestarse, los quince minutos de primera hora de la mañana para ella eran una bendición, solo ella con Luis paseando por el parque a los perros, pero hoy era diferente, hoy iba a lanzarse y decirle a Luis lo que sentía por él.
se había arreglado mucho, dispuesta a conquistarlo, bajo unos minutos antes completamente nerviosa, Sheyla notaba esa excitación y no paraba de correr y dar saltos, vio aparecer a Peter renqueante como siempre, y unos segundos después apareció Luis agarrado de la mano de un hermoso joven.

César Gorín
22 de Julio del 2012

"DÍA DE PLAYA"


“DÍA DE PLAYA”

el calor casi insoportable lo invadía todo, las calles de la ciudad casi desiertas, y la mayor parte de la gente en la playa, y yo allí esperando, la camiseta empapada de sudor, y los pantalones cortos pegados al cuerpo como una lapa, ella no daba bajado, la toalla envuelta en el manillar de la vespa se recalentaba y el agua de la cantimplora pronto comenzaría a hervir, se abrió el portal y allí estaba ella, majestuosa, con unos mini shorts que apenas cubrían sus nalgas, y un top que parecía querer reventarse, tras sus gafas de sol, sonrió pícaramente.
-¿tienes calor por el tiempo o por verme?
-por ambas cosas cielo
se monto en la vespa y se agarro muy fuerte contra mi espalda al tiempo que el motor bramo en dirección a la playa.

César Gorín
20 de Julio del 2012

“VIERNES A LA NOCHE”


“VIERNES A LA NOCHE”

Era viernes noche y la música no dejaba de sonar en cada local en el que entraba, el soho era un hervidero de gente, y en medio de todas las almas danzantes, mirándome con sus cabellos teñidos de rojo, su sonrisa dominical desplegada y la mirada tentadora de sábado noche, moviendo las caderas suavemente de un lado al otro, pedí dos pintas y me acerque a ella sin apartar los ojos de la intensidad de su mirada, le di una de la pintas y la bese suave y largamente mientras los deseos comenzaban a derramarse.

César Gorín
20 de Julio del 2012

jueves, 19 de julio de 2012

“UN BESO DE ADIOS”


“UN BESO DE ADIOS”

Paseaba por kensington gardens una mañana de verano, cogido de la mano de una espectacular rubia, todo parecía maravilloso, hasta las ardillas nos aplaudían con sus pequeñas patitas, era como un sueño hecho realidad, la bese suavemente y de repente me dijo, "cariño, te quiero mucho pero me voy a casar para la semana con otro" mi cara se quedo de cartón y simplemente me beso de nuevo.

César Gorín
19 de Julio del 2012

miércoles, 18 de julio de 2012

“LA CARRERA”


“LA CARRERA”

El corazón parecía a punto de estallarme, la carrera había sido de lo más intensa, y el calambre en la pierna derecha me había impedido realizar mi mejor tiempo por unos escasos segundos, nada mas pasar la meta allí estaba ella, bebiendo agua y con cara de que solo hubiese dado un paseo, en cambio mi cara debía de ser todo un poema de dolor, cogí una botella de agua de la mesa y la vacié en segundos, los dolores de la pierna no cesaban, pero aun así no podía apartar la vista de ese hermoso y redondito trasero, enfundado en esos pantaloncitos blancos, y sus esplendorosas piernas, ella no creo que se diese cuenta pero durante los 21 kilómetros la había seguido aguantando su ritmo, nada mas verla pasar a mi lado, con su pelo un poco más corto que la media melena y alborotado, de repente se dio la vuelta se me quedo mirando, estaba decidido a acercarme a ella y en ese momento un musculado tío la cogió por detrás y la beso en el cuello.
Decidí recoger mis cosas y arrastrarme fuera de aquel lugar antes de que el dolor fuese lo suficientemente insoportable.

César Gorín
18 de Julio del 2012

“CHICA BAJO LA LLUVIA”


“CHICA BAJO LA LLUVIA”

Recorría la calle bajo la suave lluvia, contemplaba los escaparates sin pasión, tropezando con gentes que iban a toda prisa, hasta que me tropecé con una adorable mama que se me quedo mirando fijamente a los ojos, fueron unos segundos en los que sonrió, y siguió su camino con el retoño cogido de la mano y preguntándole por el pokemon, me di la vuelta para contemplar cómo se alejaba y pude ver como giraba la cabeza para mirarme de nuevo y dedicarme una nueva sonrisa antes de que sus intensos ojos azules se perdiesen entre la lluvia.

César Gorín
18 de Julio del 2012

“LA NIÑA DEL DOMINGO”


“LA NIÑA DEL DOMINGO”

Salí corriendo nada mas finalizar la misa aquel domingo por la mañana, iba al puesto de chuches que había en la esquina de mi calle, con mis flamantes dos pesetas rubias en el bolsillo me compre un par de chicles de fresa y un sobre de cromos, al salir me tropecé con ella y le tire al suelo su pica pica, ya no había forma de recuperarlo, aquellos enormes ojos azules se me quedaron mirando a punto de llorar, metí la mano en el bolsillo saque los chicles, extendí la mano y le ofrecí uno en compensación, nos pasamos la mañana en el parque sentados y haciendo globos.

César Gorín
17 de Julio del 2012

“LA CHICA DE LA TERRAZA”


“LA CHICA DE LA TERRAZA”

Me acababan de servir un café en la terracita donde me disponía a disfrutar del sol mañanero y contar unas pocas nubes, cuando una mujer que paseaba un cocker, se sentó en la mesa de enfrente, con su vestido cuatro dedos por encima de la rodilla, cruzo sus piernas mostrándome la belleza de sus muslos, oculta tras sus gafas de sol, pero notaba su mirada clavada en mi, mi imaginación comenzaba a volar y en el momento en que me iba a acercar y decirle algo, llegaron su marido y sus niños, ella hizo un gesto de hombros y yo simplemente me acabe el café.

César Gorín
16 de Julio del 2012

“BAILE DE FIN DE CURSO”


“BAILE DE FIN DE CURSO”

Llovía en la calle y en cambio el calor era asfixiante, la limonada ya casi se había agotado, mis pantalones cortos estaban gastados y ya no me valdrían para el siguiente curso, pero no me importaba nada, porque mientras Sam Cooke siguiese sonando yo seguiría disfrutando de bailar con la chica más hermosa de clase.
César Gorín
15 de Julio del 2012

“UNA COPA DE VINO INSINUANTE”


“UNA COPA DE VINO INSINUANTE”
La camarera me miro desde la inmensidad de la profundidad del mar, con su mechón de pelo cayéndole sobre un lado y sus pupilas danzando constantemente, derramo el vino dentro de la copa al tiempo que me cantaba el menú, cuando se dio la vuelta vi como sus caderas se bamboleaban suavemente insinuando un camino que llevaba directo a la perdición, decidí tomarme el vino y continuar la senda que esas caderas habían marcado.

César Gorín
15 de Julio del 2012

“CHICA EN LA GASOLINERA”


“CHICA EN LA GASOLINERA”

Acababa de parar a repostar en una área de servicio, cuando en el surtidor de al lado paro un flamante descapotable, del cual se bajo una chica con el pelo alborotado a lo casual, sobre el que llevaba unas enormes gafas de sol, una blusa negra que poco ocultaban sus hermosas redondeces, unos jeans ajustados que marcaban su contorno pareciendo que fuesen una segunda piel, los ojos enormes y azules y los labios pintados de un rojo no llamativo, me quede mirándola embelesado, termino de repostar, pago, paso a mi lado como si yo no existiese dejando en el ambiente un olor a Almendras, y simplemente desapareció, en fin llegamos a una edad en la que somos invisibles.

César Gorín
15 de Julio del 2012

domingo, 17 de junio de 2012

“NO LO VIERON VENIR”


“NO LO VIERON VENIR”

Sonaba a todo volumen el Don’t You de los Simple Minds, mientras el motor del viejo 850 sport rugía como un condenado por las curvas de la carretera que bordeaba la costa, la cerveza en una mano y mientras Juan cantaba al ritmo de la música, Inés se estaba cambiando de ropa dejando el uniforme escolar a un lado por un bikini y unos short.
Estaban deseando llegar a la playa, disfrutar de nuevo de un día juntos, Inés se abrazo a Juan y le beso suavemente en el cuello al tiempo que le quitaba la cerveza de la mano, la sonrisa de felicidad se dibujaba en sus rostros, él la miro, solo fueron unos segundos, el coche patino con un poco de gravilla, y salió recto en la curva, la suerte no les acompaño y no vieron como el tráiler que venía en dirección contraria se les echo encima, mientras sus ruedas echaban humo por el frenazo.

El teléfono estaba sonando y Carmen secándose las manos con un paño se apresuro a contestar.
-Hola.
-Hola, buenas tardes, doña Carmen Seco por favor.
-Sí, soy yo, ¿quién es?
-Perdone usted doña Carmen, soy Gabriel Gutiérrez, capitán de la Guardia Civil de el Vendrell.- Carmen al escuchar esto se sentó al tiempo que una sensación de angustia le recorría el cuerpo.- ¿Es usted la madre de Inés Sánchez Gutiérrez?
-Sí, si claro, ¿le ha pasado algo mi hija? - pregunto con voz tremulosa mientas agarraba con fuerza el reposabrazos del sillón
-Doña Carmen, su hija ha sufrido un grave accidente, le rogaría que se personase usted aquí tan pronto como le fuese posible.
-Eso es imposible, mi hija está en el colegio, ¿Cómo va a sufrir un accidente estando en el colegio?
-Doña Carmen siento mucho el tener que comunicarle algo tan terrible de esta forma, de verdad que lo siento mucho, la esperare aquí en la comandancia tan pronto como le sea posible.
Carmen se desmorono entre llantos tras escuchar el click al otro lado de la línea.

Los bomberos estaban excarcelando los cuerpos del vehículo bajo el tráiler, el camionero sentado sobre una piedra lloraba mientras le volvía a relatar a un agente lo sucedido, cuando sacaron el cuerpo de la chica, la reconoció al momento, sus gritos alertaron a los agentes y mientras corría a abrazar el cuerpo de la joven gritaba ¡mí niña! ¡mí niña!

César Gorín
17 de junio del 2012

Derechos Reservados
Prohibida la Reproducción total o parcial,
por cualquier medio, sin la autorización del autor

domingo, 8 de enero de 2012

“UNA HISTORIA IRLANDESA”


“UNA HISTORIA IRLANDESA”

Eamon acababa de llegar a Clifden, recién bajado del autobús y con sus maletas en la mano, se había presentado el día anterior en el hospital al doctor Casey, que dirigía el hospital de Nuestra señora de Fátima, como el nuevo médico residente que le enviaban desde Dublín, el doctor Casey, ya mayor y con una calvicie más que incipiente diríase que residente en todo su aspecto, sereno y amable, le enseño el hospital y la que sería su pequeña consulta, le presento a parte del personal existente, y más bien escaso, también a varias hermanas que trabajaban en el hospital, le recomendó que se hospedase en the White Heather House en la plaza del pueblo, hostal de trato familiar, exquisita limpieza, y de un precio asequible, mientras no conseguía una vivienda en el pueblo.
Eamon recorrió el pueblo en las siguientes horas, la tarde aunque fría era agradable, y que contrariamente a lo sucedido desde que saliera de Dublín, la lluvia no había hecho acto de presencia. Tenía un día libre por delante antes de comenzar en su nuevo puesto, así que mientras caminaba por las calles familiarizándose con el entorno, y no muy diferente a cualquier otro lugar de Irlanda, observaba por si veía algún cartel en alguna casa que pusiese se alquila, pero el resultado fue infructuoso, ya oscureciendo regreso al hostal, donde la señora King, amable y gordezuela mujer con sus gafas de pasta y una enorme sonrisa le sirvió colcannon para cenar acompañado de una pinta de guinnes.
Se despertó con las primeras luces, era domingo por lo cual era obligatorio ir a misa para una persona que se quisiese hacer respetar en un pueblo pequeño, se afeito y se vistió bajo a desayunar, y dio un corto paseo antes de acercarse a la iglesia de St. Joseph's,  mientras la gente escuchaba al fornido párroco, con sus gafas colgando en la punta de la nariz, se apretujaban unos contra los otros más para darse calor y quitarse la humedad del cuerpo de la insistente lluvia fina que había estado cayendo toda la mañana, parecía como si una pequeña nube de vapor flotase en el ambiente, y las caras de los feligreses estuviesen mas dormitando que en el sermón del párroco, de vez en cuando alguno se volvía a mirar a Eamon, le comentaba algo al que tenia al lado y este al cabo de unos segundos también se volvía a mirarle, Eamon parecía divertido con la situación, y el ver como se iba corriendo la voz por la iglesia, y poco a poco se iban  girando las cabezas a mirarle, hasta que de entre todas una joven con unos enormes ojos verdes y una cara llena de pecas le miro, le caía un pequeño mechón de pelo rojo sobre la frente, como escapándose rebeldemente de debajo del gorro de lana que le ocultaba el resto de la cabellera, desde ese momento y hasta el final de la misa no pudo volver a apartar su vista de ella, y ella giro un par de veces más la cabeza por los insistentes comentarios de su compañera. Eamon espero pacientemente a que según iban saliendo las gentes de la iglesia ella pasase por delante suya, instante en que sus miradas se cruzaron durante unos segundos, con mirada serena y apacible, pero al mismo tiempo brillante y llena de vida, le dedico una sonrisa, que a Eamon le pareció como si hubiese salido el sol en ese mismo instante y hubiese iluminado la iglesia por completo, la chica cuchicheo algo con su amiga mientras salían, y una vez fuera volvió a mirarle, Eamon se apresuro a salir tras ellas, pero en ese instante el doctor Casey que se encontraba a la salida acompañado de su familia le llamo.
Tras las presentaciones correspondientes y un rato de charla tanto con el párroco, el alcalde Dorsey y el doctor Casey y sus familias, Eamon recorrió el pueblo paseando con la esperanza de volver a ver a la joven, y regreso al hostal con los ánimos por los suelos.
Durante los siguientes días Eamon fue adaptándose al hospital y en sus ratos libres seguía recorriendo la ciudad y los alrededores en busca de alguna vivienda para alquilar, finalmente en Mannion’s Bar mientras tomaba una pinta de cerveza, charlando con  Seán uno de los parroquianos asiduos del bar, le comento que hablase con Pádraig Mac Carthaigh, el tendero de Market street, pues tenía una casa vacía no muy lejana del pueblo.
Eamon al día siguiente fue a hablar con Mac Carthaigh, vieron la casa, y tras discutir el precio largamente, llegaron a un acuerdo de alquiler con una opción de compra a partir de los dos años, sellaron el trato con un apretón de manos y una pinta de cerveza.
Aquel mismo día Eamon cogió su maleta se despidió de la señora King y recorrió las casi dos millas de distancia por Doonen Road hasta la casa, no es que fuese un palacio, y tampoco estaba muy limpia, pero para él era amplia, con dos habitaciones, un baño, cocina y salón con chimenea, tenía un altillo donde podría guardar cosas con el tiempo o si llegaba a comprarla y tener familia incluso podría construir una escalera y un par de habitaciones arriba, los muros de piedra eran sólidos, y el tejado de pizarra no parecía tener goteras, los muebles eran escasos y viejos, y tenía un anexo donde guardar leña y aparejos para la labranza, estaba próxima a la carretera, pero al mismo tiempo solitaria, por lo cual aunque los vecinos no distaban a mucha distancia, tampoco le iban a molestar en  demasía por su proximidad, se sintió feliz de tener un lugar para él.
Era el primer domingo de Abril de 1963, y todo comenzaba a ir sobre ruedas para Eamon, se despertó temprano y tras desayunar se dirigió a St. Joseph's con la esperanza de poder volver a ver aquellos enormes ojos verdes y la sonrisa que lo habían hechizado una semana antes, esperó pacientemente cerca de la entrada para así poder verla llegar, muchos parroquianos ya le saludaban cuando entraban, con un “buenos días doctor” cuando la vio aparecer con su compañera de la semana anterior, caminaban con apuro por la suave llovizna que parecía acompaña al pueblo día si día también, sus miradas se cruzaron en la distancia, y su sonrisa volvió a dibujarse en rostro, ellas se situaron en el mismo lugar en el que las vio por primera vez, y cada poco se volvía a mirarlo. Eamon no tenía ojos para nada más y le costaba poder seguir el contenido de la misa, al finalizar la espero a la salida, y se acerco a ellas, que se vieron sorprendidas ante tal acto.
-Buenos días señoritas, soy Eamon Dhomhnaill.- mientras tendía su mano en presentación a las dos jóvenes.
-Buenos días doctor, soy Aoife Ní Chróinín.- le tendió ella la mano con una sonrisa, ese pequeño contacto de escasos segundos mientras sus miradas se encontraban hizo recorrer como un rayo lleno de electricidad por la espalda de Eamon.
-Vamonos, como nos vea padre nos mata.- comento la otra chica mientras tiraba del brazo de Aoife arrancándola de su lado, Eamon trato de seguirlas pero se vio detenido por alguien que le agarraba del brazo, se volvió y allí estaba Seán O’ Conaola, mirándolo fijamente y con cara de pocos amigos,  y su gorra calada hasta las cejas.
-Chico, chico, chico, esto no es Dublín, aquí las cosas no se hacen así.-mientras meneaba la cabeza en signo de desaprobación.- tendrás que hablar con la viuda O’ Cleirigh, vamos a tomar una pinta y te lo explico.- mientras Eamon veía como Aoife se alejaba con su hermana volviendo la cabeza de vez en cuando para echarle un vistazo.
Mientras tomaban una pinta, Seán le fue comentando los pormenores de cómo se hacían allí las cosas, y después de eso se acercaron a casa de la viuda O’ Cleirigh, una de las dos personas encargadas en el pueblo de tramitar los asuntos del corazón. Tras un té donde le expusieron el caso a la viuda O’ Cleirigh, esta se levanto con una sonrisa en la cara.
-hablare primero con la joven de los Chróinín, si ella está de acuerdo, después iremos a hablar con sus padres, y si ellos aceden, podremos dar comienzo al cortejo, después solo el señor dirá.
A los pocos días, y tras hablar con la familia, dieron por iniciada la relación de noviazgo, pero tendrían que ir acompañados en todo momento por la viuda O’ Cleirigh cada vez que estuviesen juntos, la noticia corrió por Clifden como reguero de pólvora.
Los siguientes meses transcurrieron entre paseos por las tardes, y visitas a la casa de Aoife, conociendo poco a poco a la familia, y ganándose el respeto de la ciudadanía con su trabajo y educación, hacia el mes de septiembre decidieron casarse, y una esplendida mañana del 15 de Septiembre de 1963 Aoife le dio el “si quiero” a Eamon, inmediatamente se fueron a vivir a la casa de Eamon, y pocos meses después ejercieron la opción de compra que tenían sobre la casa de Pádraig Mac Carthaigh, entre 1964 y 1970 Eamon y Aoife tuvieron cuatro hijos, pero todos varones, y Aoife suspiraba por una niña.
En Agosto de 1971 Eamon regreso un día a casa con un par de pintas demás, aquel día le había realizado la cuarta cesárea a la señora Gairbhéith, su marido era un vago y un borracho que nunca se preocupaba de nada más que de tener dinero para unas pintas, que la maltrataba a ella y a los niños, y ya era muy peligroso que hubiese tenido cuatro cesáreas, como para que pudiese volver a quedarse embarazada, así que sin decirle nada a ella, decidió hacerle una ligadura de trompas, no consideraba que fuese justo que esa mujer siguiese sufriendo más y trayendo más niños al mundo a riesgo de su propia vida, por culpa de un mal nacido.
Al llegar a casa, se lo conto a su mujer y lloro por lo que había hecho, Aoife poco a poco fue consolándolo y acabaron haciendo el amor bastante de madrugada.

Hacia mediados Abril, después de desayunar y regresar de misa, estaban sentados en el salón, Aoife estaba remendando unas prendas de los niños, mientras Eamon leía tranquilamente Iris Republican News, de vez en cuando levantaba la vista del periódico para comentarle a Aoife alguna noticia, y le echaba un vistazo, su abultada barriga le tenía preocupado, ella con su melena rizada le sonreía y miraba con ojos llenos de paz y ternura, pero él seguía preocupado, ella había pasado mala noche, y cada vez llevaba peor el embarazo, deseaban que fuese niña, y cuando menos se lo esperaba Aoife soltó un chillido de dolor, Eamon salto como un resorte, las contracciones habían comenzado y Aoife había roto aguas, inmediatamente salieron disparados para el hospital.
Seis horas después de aquel 16 de Abril de 1972, ya en la habitación, Aoife con cara de agotamiento tenia a la niña en sus brazos, Eamon no paraba de sonreir, la miro mientras la bebe le agarraba un dedo.
-¿Cómo la llamaremos?- Aoife sonrió, miro la bebe
-Niamh, porque brilla con luz propia.
Sonrieron y se besaron, por fin tenían una niña.

César Gorín
8 de Enero de 2012